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[post_content] => [vc_row][vc_column width="1/4"][vc_single_image image="140879" img_size="full" onclick="custom_link" img_link_target="_blank" css="" link="https://consaludmental.org/centro-documentacion/envejecimiento-salud-mental-euskadi/"][/vc_column][vc_column width="3/4"][vc_column_text css=""]Las personas con problemas de salud mental envejecen antes, viven con más dificultades físicas y emocionales y afrontan un riesgo elevado de soledad no deseada y exclusión social. Así lo pone de manifiesto el estudio ‘El envejecimiento de las personas con problemas de salud mental en la CAE’, impulsado por Salud Mental Euskadi, en colaboración con sus asociaciones territoriales AGIFES, ASAFES, ASASAM y AVIFES, y con el apoyo técnico de EDE Fundazioa.
El trabajo, que cuenta con el respaldo económico del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, Laboral Kutxa y Ecoembes, fue presentado el 30 de octubre en el Palacio de Europa de Vitoria-Gasteiz, con la participación de la consejera Nerea Melgosa; la presidenta de la federación, Mari Ángeles Arbaizagoitia; la gerente, María José Cano; y la investigadora de EDE Fundazioa Irama Vidaurreta.
“El estudio confirma una realidad que nos preocupa: las personas con problemas de salud mental viven más años que hace unas décadas, pero su esperanza de vida sigue siendo inferior a la de la población general”, ha señalado Mari Ángeles Arbaizagoitia, presidenta de Salud Mental Euskadi.
“A este deterioro físico y cognitivo prematuro se suman altos niveles de soledad, inseguridad económica y falta de apoyos adecuados. Por eso es urgente que las políticas públicas incorporen medidas adecuadas que respondan a esta realidad”, ha añadido.
La consejera Nerea Melgosa ha reconocido que este estudio “nos marca camino, porque permite dimensionar una realidad que ya veníamos percibiendo”. Del mismo modo, ha hecho hincapié en que su departamento tiene claros sus deberes: entre otras cuestiones, reforzar la atención primaria y el apoyo a las personas cuidadoras, además de “reformular muchos servicios para acompañar con empatía, cercanía y escucha activa” a las personas de este grupo poblacional.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/2"][vc_column_text css=""]Nuria Pascual, directora de Innovación, Sistemas de Gestión y Evaluación de la Diputación Foral de Álava, ha coincidido en la valoración positiva del estudio. “Necesitamos conoceros para atenderos mejor, y esta investigación aporta datos que nos ayudarán a establecer recursos más orientados”.
Metodología y enfoque biopsicosocial
Tal y como ha señalado María José Cano, el estudio se enmarca en el compromiso de la federación por visibilizar los retos que afrontan las personas con problemas de salud mmental graves en las distintas etapas de la vida y por impulsar una atención integral que garantice sus derechos y su calidad de vida.
La investigación ha combinado metodología cuantitativa y cualitativa, con la participación de 230 personas con problemas de salud mental de 50 años o más residentes en Euskadi. Según ha explicado Irama Vidaurreta, investigadora de EDE Fundazioa, el estudio “analiza el proceso de envejecimiento desde un enfoque biopsicosocial, teniendo en cuenta los factores físicos, cognitivos, emocionales, sociales y materiales que determinan el bienestar”. El trabajo incluye, además, entrevistas a profesionales del ámbito de la salud mental, grupos de discusión con personas expertas y un mapeo de 63 recursos y 10 buenas prácticas existentes en la comunidad autónoma.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width="1/2"][vc_single_image image="140892" img_size="full" onclick="link_image" css=""][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text css=""]
Situación de este grupo poblacional
El estudio refleja una realidad preocupante: las personas con problemas de salud mental en Euskadi envejecen antes que el resto de la población y lo hacen en condiciones más precarias. El perfil mayoritario corresponde a hombres (60%) con una edad media de 57 años, con diferentes diagnósticos como esquizofrenia (49,8%), trastorno bipolar (11%) y depresión (8,9%) y con largos años de convivencia con el trastorno; más de dos décadas en la mayoría de los casos. La mitad tiene reconocida una discapacidad grave y un 40% cuenta con algún grado de dependencia.
A estas dificultades se suman limitaciones físicas y cognitivas que aparecen de forma temprana: una de cada cinco personas tiene problemas habituales de movilidad y un 25% dificultades para desarrollar actividades básicas de la vida diaria. Más de la mitad experimenta pérdidas de memoria o problemas de concentración, y el 39% presenta dificultades comunicativas. Esta situación repercute directamente en su autonomía y bienestar.
El impacto emocional también es profundo: el 58% se siente apático y el 53% desanimado con frecuencia, mientras que casi la mitad ha tenido pensamientos de muerte en algún momento. Estas cifras reflejan una desprotección emocional y social preocupante, que se ve agravada por la falta de apoyos, los entornos poco inclusivos y el aislamiento. De hecho, una de cada cuatro personas carece de amistades o redes cercanas, y un 17% se siente sola de manera habitual.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/2"][vc_single_image image="140897" img_size="full" onclick="link_image" css=""][/vc_column][vc_column width="1/2"][vc_column_text css=""]A esta realidad se añade una situación económica frágil: el 44% de las personas encuestadas dispone de ingresos inferiores a 1.000 euros mensuales, y más de un tercio reconoce no poder afrontar gastos imprevistos. La combinación de deterioro físico, soledad y precariedad configura un escenario de riesgo elevado que exige respuestas públicas coordinadas y sostenidas
Reivindicaciones de Salud Mental Euskadi
A partir de estas conclusiones, Salud Mental Euskadi plantea a las instituciones que reconozcan el envejecimiento de las personas con problemas de salud mental como una realidad prioritaria dentro de las políticas sociales y sanitarias. Así, María José Cano ha reclamado que el abordaje de esta etapa vital deje de ser una cuestión invisible y se incorpore de forma transversal en las estrategias públicas de salud mental, envejecimiento activo y lucha contra la soledad no deseada.
Entre las principales demandas, la federación subraya la necesidad de adecuar los recursos y servicios sociosanitarios a las necesidades de estas personas, teniendo en cuenta su envejecimiento prematuro y la coexistencia de problemas. Por otro lado, propone reforzar los programas de prevención, acompañamiento y promoción de hábitos de vida saludables, así como mejorar la coordinación entre los sistemas sanitario, social y de dependencia para ofrecer respuestas integrales.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text css=""]De igual manera, la federación vasca insiste en la importancia de garantizar una red de apoyos comunitarios que favorezcan la autonomía y la permanencia en el entorno habitual, a través de fórmulas como las viviendas con apoyo, los programas de vida independiente o los centros de día con este enfoque. Además, reclama la flexibilización de los servicios de atención a la realidad de las personas, así como una mayor formación y sensibilización de las y los profesionales para detectar señales tempranas de deterioro y ofrecer una atención más humana y personalizada.
Salud Mental Euskadi llama también a apoyar a las familias cuidadoras, que también envejecen y en muchos casos asumen una carga excesiva, e insta a combatir el edadismo y el estigma asociado a los problemas de salud mental. “Es necesario invertir en políticas y apoyos que acompañen a las personas con problemas de salud mental en todas las etapas de su vida, con recursos ajustados a sus necesidades. Esperamos que este estudio sirva para visibilizar esta realidad y para avanzar en la mejora de la calidad de vida y los derechos de todas las personas”, concluye Mari Ángeles Arbaizagoitia, quien ha subrayado la necesidad de “trabajar en red con las instituciones y el movimiento asociativo para hacer visibles estas realidades y promover una sociedad más justa e inclusiva”.
En primera persona
La jornada, que ha finalizado con una dinámica de análisis y reflexión con la participación de diversos agentes y protagonistas del ámbito de la salud mental, ha contado también con dos testimonios en primera persona. La gasteiztarra y usuaria de ASAFES Nuria, de 56 años, ha narrado su experiencia vital, marcada por dolencias físicas que condicionan su día a día, aunque en la actualidad se considera una persona autónoma. Ella asumió durante muchos años el rol de cuidadora – en este caso de su madre –, una responsabilidad que afecta principalmente a las mujeres y que, en palabras de la investigadora Irama Vidaurreta, “las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad económica y social”. Tal y como ha asegurado Nuria, uno de sus principales retos es “dar sentido” a su vida día a día, y del futuro le preocupa el saber si podrá contar con una vivienda con apoyos y con personas que le acompañen.
Por su parte, Carmen, de 70 años, también de ASAFES, ha tomado la palabra como familiar de dos personas con problemas de salud mental: su hijo y su marido, de 76 años, quien además de un diagnóstico de estas características presenta un importante deterioro físico. “Me preocupa mi edad y no poder seguir cuidándole dentro de un tiempo”. Su marido acudía hasta hace unos años al programa psicoeducativo Argibide de la asociación alavesa, y a Carmen eso le permitía contar con espacio y tiempo para su autocuidado, pero hoy en día, debido a su edad, no tiene acceso a este tipo de recursos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/3"][vc_single_image image="140905" img_size="full" onclick="link_image" css=""][/vc_column][vc_column width="1/3"][vc_single_image image="140906" img_size="full" onclick="link_image" css=""][/vc_column][vc_column width="1/3"][vc_single_image image="140907" img_size="full" onclick="link_image" css=""][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title="Conclusiones del estudio" color="warning" align="center" css="" link="url:https%3A%2F%2Fconsaludmental.org%2Fcentro-documentacion%2Fenvejecimiento-salud-mental-euskadi%2F|target:_blank"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/4"][vc_btn title="VOLVER A NOTICIAS" style="gradient-custom" gradient_custom_color_1="#ffffff" gradient_custom_color_2="#ffffff" gradient_text_color="#005b50" shape="square" align="center" i_icon_fontawesome="fa fa-chevron-circle-left" add_icon="true" link="url:%2Fnoticias%2F|title:NOTICIAS||"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][/vc_row]
[post_title] => Un estudio de Salud Mental Euskadi advierte del envejecimiento prematuro de las personas con problemas de salud mental
[post_excerpt] => Esta investigación, impulsada por la federación vasca en colaboración con sus asociaciones territoriales AGIFES, ASAFES, ASASAM y AVIFES, reclama recursos y políticas públicas adecuadas.
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El envejecimiento de las personas con problemas de salud mental en la CAE
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A Euskadi Mental Health study warns of premature aging of people with mental health problems
This research, promoted by the Basque federation in collaboration with its territorial associations AGIFES, ASAFES, ASASAM and AVIFES, demands adequate resources and public policies.
People with mental health problems age fasterThey live with more physical and emotional difficulties and face a high risk of unwanted loneliness and social exclusion. This is revealed by the study ‘The aging of people with mental health problems in the CAE’, promoted by Mental Health Euskadiin collaboration with its territorial associations AGIFES, ASAFES, ASASAM and AVIFÉSand with the technical support of EDE Fundazioa.
The work, which It has the financial support of the Department of Welfare, Youth and Demographic Challenge of the Basque Government, Laboral Kutxa and EcoembesIt was presented on October 30 at the Palacio de Europa in Vitoria-Gasteiz, with the participation of counselor Nerea Melgosa; the president of the federation, Mari Ángeles Arbaizagoitia; the manager, María José Cano; and the EDE Fundazioa researcher Irama Vidaurreta.
“The study confirms a reality that worries us«People with mental health problems live longer than they did a few decades ago, but their life expectancy is still lower than that of the general population,» said Mari Ángeles Arbaizagoitia, president of Salud Mental Euskadi.
“This premature physical and cognitive deterioration is due to their high levels of loneliness, economic insecurity and lack of adequate support. It is urgent that public policies incorporate appropriate measures. that respond to this reality,” he added.
Minister Nerea Melgosa has recognized that this study “It shows us the way, because it allows us to dimension a reality that we have already been perceiving”. Likewise, he has emphasized that his department is clear about its duties: among other issues, reinforcing primary care and support for caregivers, in addition to “reformulating many services to accompany people in this population group with empathy, closeness and active listening.”
Nuria Pascual, director of Innovation, Management and Evaluation Systems of the Álava Provincial Council, agreed with the positive assessment of the study. “We need to know you to serve you better, and this research provides data that will help us establish more targeted resources”.
Methodology and biopsychosocial approach.
As María José Cano has pointed out, the study is part of the federation’s commitment to making visible the challenges faced by people with serious mental health problems at different stages of life and to promoting a comprehensive care that guarantees your rights and quality of life.
The research has combined quantitative and qualitative methodology, with the participation of 230 people with mental health problems aged 50 or over residing in the Basque Country. As explained by Irama Vidaurreta, researcher at EDE Fundazioa, the study “analyzes the aging process from a biopsychosocial approach, taking into account the physical, cognitive, emotional, social and material factors that determine well-being.” The work also includes interviews with professionals in the field of mental health, discussion groups with experts and a mapping of 63 resources and 10 good practices existing in the autonomous community.
Situation of this population group
The study reflects a worrying reality: People with mental health problems in the Basque Country age before the rest of the population and do so in more precarious conditions. The majority profile corresponds to men (60%) with an average age of 57 years, with different diagnoses such as schizophrenia (49.8%), bipolar disorder (11%) and depression (8.9%) and with long years of living with the disorder; more than two decades in most cases. Half have a recognized serious disability and 40% have some degree of dependency.
Added to these difficulties are physical and cognitive limitations that appear early: one in five people has regular mobility problems and 25% of difficulties in carrying out basic activities of daily living. More than half experience memory loss or concentration problems, and 39% have communication difficulties. This situation has a direct impact on their autonomy and well-being.
The emotional impact is also profound: 58% feel apathetic and 53% frequently discouragedwhile almost half have had thoughts of death at some point. These figures reflect a worrying emotional and social lack of protection, which is aggravated by the lack of support, non-inclusive environments and isolation. In fact, one in four people lack close friends or networks, and 17% feel lonely on a regular basis.
Added to this reality is a fragile economic situation: 44% of the people surveyed have incomes of less than 1,000 euros per monthand more than a third admit that they cannot afford unforeseen expenses. The combination of physical deterioration, loneliness and precariousness creates a high-risk scenario that requires coordinated and sustained public responses.
Mental Health Claims in Euskadi
Based on these conclusions, Salud Mental Euskadi asks institutions to recognize the aging of people with mental health problems as a priority reality within social and health policies. Thus, María José Cano has demanded that addressing this vital stage cease to be an invisible issue and be incorporated transversally into public strategies for mental health, active aging and the fight against unwanted loneliness.
Among the main demands, the federation highlights the need to adapt social and health resources and services to the needs of these peopletaking into account their premature aging and coexistence of problems. On the other hand, it proposes strengthening prevention, support and promotion of healthy lifestyle programs, as well as improving coordination between health, social and dependency systems to offer comprehensive responses.
Likewise, the Basque federation insists on the importance of guarantee a network of community supports that promote autonomy and permanence in the usual environmentthrough formulas such as supported housing, independent living programs or day centers with this approach. In addition, it calls for the flexibility of care services to the reality of people, as well as greater training and awareness of professionals to detect early signs of deterioration and offer more humane and personalized care.
Mental Health Euskadi also calls support caring familieswho also age and in many cases assume an excessive burden, and urges to combat ageism and the stigma associated with mental health problems. «It is necessary to invest in policies and support that accompany people with mental health problems at all stages of their lives, with resources adjusted to their needs. We hope that this study serves to make this reality visible and to advance the improvement of the quality of life and the rights of all people,» concludes Mari Ángeles Arbaizagoitia, who has highlighted the need to «work in networks with institutions and the associative movement to make these realities visible and promote a more just and inclusive society.»
in first person
The day, which ended with a dynamic of analysis and reflection with the participation of various agents and protagonists in the field of mental health, also included two first person testimonies. The 56-year-old woman from Gasteiz and ASAFES user Nuria has narrated her life experience, marked by physical ailments that condition her daily life, although she currently considers herself an autonomous person. For many years she assumed the role of caregiver – in this case of her mother – a responsibility that mainly affects women and that, in the words of researcher Irama Vidaurreta, “places them in a situation of greater economic and social vulnerability.” As Nuria has stated, one of her main challenges is to “give meaning” to her life every day, and in the future she is concerned about whether she will be able to have a home with support and people who accompany her.
For her part, Carmen, 70 years old, also from ASAFES, has taken the floor as a family member of two people with mental health problems: her son and her husband, 76 years old, who in addition to a diagnosis of these characteristics presents significant physical deterioration. “I am worried about my age and not being able to continue taking care of him for a while”. Until a few years ago, her husband attended the Argibide psychoeducational program of the Alava association, and this allowed Carmen to have space and time for self-care, but today, due to her age, she does not have access to this type of resources.